La hipocresía del amor sincero
A Sebastián Araujo Pinchi A.K.A “Jehová” se le fueron las ganas de unos “polvos mágicos”. Tras denuncia por propuesta a señorita con pareja, ingentes viudas de la argolla de la sordera salieron en su defensa. Víctima recibe hoy asesoría psicológica desde la Defensoria del Pueblo luego de cargamontón que la obligó a pedir disculpas. Musiquillo envió esperpéntica carta notarial que, por respeto a los lectores, evitaremos citar.
Escribe: Hugo Enrique Alejos

Araujo Pinchi, músico que inspira a hacerse el loco y tolerar conductas dudosas. | LVU
El día que Miguel Ángel Sebastián Araujo Pinchi (23), recibió la noticia del señalamiento que una mujer le hizo por -a pesar de tener pareja y no haber otorgado la confianza-, haberle hecho una propuesta de sexo casual, llegó a casa de un amigo músico y en tono burlón cambió la letra de una de sus “obras” haciendo referencia explícita a la víctima y la situación -iniciada por la molestia e incomodidad de una chica-, sus amigos, lo celebraron.
Tiempo atrás, Sebastián o “Jehová” -mesiánica chapa autoimpuesta- hizo a esta misma chica otra propuesta: participar de un videoclip en escenas subidas de tono, al lado de Rudy Navarro (vocalista de la banda Teniente Spock), ella se negó. En 2020 tanto Sebastián Araujo como Rudy Navarro fueron inicialmente señalados de encubrir a Dennis Torres, hasta hoy sindicado de presunta comisión del delito contra la libertad sexual de una joven, quien tiempo después, a través de una historia en instagram, retira la imputación contra ambos músicos.
Araujo Pinchi, lejos de asumir frente a este señalamiento -del que sí guardamos la reserva por pedido expreso de la denunciante- empezó a hacer mofa de la situación. Y sus amigos, algunos de ellos abogados y practicantes de organizaciones cuyo fin suele ser el respeto por todas las voces, más aún en casos de delicadas denuncias, no necesariamente policiales o judiciales pero sí mediáticas, le hicieron coro. “Triunfó el patriarcado”, “Aliades”, “Peruano promedio”, “horrorosa investigación”, “hipócritas”, “mala publicidad no existe” y otros adjetivos y comentarios en defensa del mentado.
Asimismo, Araujo Pinchi, envió una ininteligible carta notarial. El documento, al inicio en tercera y luego en primera persona -plagado de citas sin sentido- pretende que LVU elimine la nota que recoge la denuncia contra su persona. Nada más ingenuo. En la víspera, Araujo Pinchi intentó por todos los medios comunicarse con la dirección periodística y los promotores de esta página, para ello se valió de “amistades”.
Lo cierto es que los infundados ataques y burlas del joven aspirante a rockero -y sus amigos de mal gusto-, no solo carecen de asidero, sino que pregonan y develan algo mucho más oscuro: la hipocresía colectiva frente a una denuncia contra un “amigo”. A punta de burlas y comentarios pretenden zanjar a favor de Araujo Pinchi en desmedro -sin juicio ni análisis- de la denunciante.
El cargamontón, refiere la denunciante, la hizo pedir perdón, sin embargo, no cambia su forma de pensar respecto del tenor del señalamiento. Es más, acrecienta la relación de poder entre ambos, acentúa la misma, constituyéndose en, a diferencia de la “experiencia humana del cortejo romántico”, hostigamiento sexual. Ello forma sin ninguna duda parte de la violencia de género. Todo esto en el marco de lo que señala la Guía Práctica Sobre Hostigamiento Sexual que publicó el Ministerio de la Mujer, no hoy, sino en 2011.
El mismo documento cita al INEI, en ese entonces y con menor exposición de situaciones como esta en redes sociales, que la principal causa para no denunciar son la “vergüenza y humillación”. Araujo Pinchi y los suyos enfilaron contra el medio, contra la denunciante y de yapa, contra la redactora de la nota. La mujer que originó la denuncia ya recibió, afortunadamente, asesoría de parte de la Defensoria del Pueblo, en donde se le ha ofrecido orientación psicológica.
La Voz Ucayalina (LVU), seguirá recogiendo, en la medida de lo que el tiempo y testimonios permitan, las denuncias y señalamientos de quienes se sientan vulnerados en alguno de sus derechos fundamentales, al margen de la comparsa de conveniente tolerancia y ceguera selectiva que han infectado a muchos en el remedo de circo beat pucallpino.





Comentarios