Primer año de la peste
Un 6 de marzo del año pasado, el entonces presidente de la República, Martín Vizcarra, confirmó el primer caso de infección por SARS-CoV-2 en el Perú. Nuestra región, a donde estimados oficiales señalan la COVID-19 llegó un mes después, 6 de abril, hoy celebra “caleta” el fin de carnavales mientras se sigue desangrando.

Un año de COVID-19 en Ucayali. La foto es de la semana pasada en el Centro COVID-19 del Hospital Regional de Pucallpa. | Foto: Hugo Alejos
Hoy son 1 364 964 infectados confirmados mediante pruebas, de los que hay 14 930 hospitalizados en este momento. Tan solo en las últimas 24 horas han fallecido 190 personas a causa del nuevo coronavirus y el acumulado oficial señala 47 461 bajas. Sin olvidar que aún los datos no son del todo sinceros, pues la diferencia entre muertes de años anteriores y el actual según registro del Sistema Informático Nacional de Defunciones (SINADEF), sugiere que el número es cercano a las 109 311 muertes por COVID-19.
Ucayali registra 39 362 casos confirmados más de 1500 muertes desde el 6 de abril, fecha en que Francisco Pezo anunció no solo los primeros casos, sino los primeros dos decesos.

Mayo 2019. Las personas abarrotaban los nosocomios, llegaban delicados y faltos de oxígeno. | Foto: Hugo Alejos

Ivermectina se vendió a granel en Pucallpa. | Foto: Hugo Alejos

Colas en las farmacias marcaron el escenario de la primera ola, medicinas a precios altísimos y desesperación. | Foto: Hugo Alejos

Comunidades nativas, eternas víctimas, lejanía y olvido. | Foto: Hugo Alejos
Desde ese entonces, mucho ocurrió en la región, tres directores regionales de Salud: la salida, pedida a gritos, del nefasto Abdulac Torres, el paso efímero y sin brillo del fujimorista Willy Lora y la gestión actual de Juan Carlos Salas. La conformación de un comando COVID-19, liderado por el vicegobernador regional Ángel Gutierrez, la inauguración del Centro COVID-19 del Hospital Regional, a cargo de Ricardo Muñante. Enoxaparina de precio estratosférico, construcción de un gallinero para pacientes COVID-19 en el Amazónico, falta de EPPs para personal de primera línea, promesas incumplidas, médicos muertos(6), el decano CMP Favio Sarmiento se convirtió en el primer galeno en ser trasladado vía aérea a nivel nacional y hace poco en el primer ucayalino en ser vacunado con la primera dosis de Sinopharm.

Gente en cuarentena por varios días al interior de los Henrys, provenientes de Iquitos, otra capital de la pandemia. | Foto: Hugo Alejos

Equipo Humanitario de Héctor Cristobal, tarea titánica. | Foto: Santiago Romaní

Oxígeno, oro gaseoso. | Foto: Hugo Alejos

Intento de motín en el penal en plena pandemia. | Foto: Hugo Alejos

Seis de abril, perdido Pezo al lado de Abdulac Torres, reconociendo la llegada del virus de Wuhan. | Foto: Hugo Alejos

Muertos se cuentan hasta en más de 2000 según fuentes al interior de la Diresa. | Foto: Hugo Alejos
Idas y vueltas de gestión ante lo inimaginable, la ciudad desierta y ocupada por militares y policías, imposibilidad de viajar a otras regiones, desabastecimiento de medicinas y precios alucinantes para paracetamol y aspirinas.
Colas de personas en las farmacias, inyecciones de ivermectina al por mayor. Tratamientos ambulatorios. Eucalipto y cómo no, kion. La Fuerza Aérea del Perú(FAP), Policía Nacional del Perú(PNP), Marina de Guerra del Perú(MGP) y Ejército del Perú(EP), todas instituciones que se infectaron del virus de Wuhan.

Muertes en la calle, moneda corriente entre abril y mayo del 2020. Para el olvido. | Foto: Hugo Alejos

Personal de salud denunció falta de EPPs. | Foto: Hugo Alejos

Paciente en el Comando Matico, iniciativa civil ante la inacción de autoridades. | Foto: Hugo Alejos
Se nos fueron cantantes, políticos, líderes indígenas y hasta un juaneco. Todos ellos se despidieron del Equipo Humanitario de Recojo de Cadáveres COVID-19, cargo de Héctor Cristobal Nolasco, héroe involuntario.
Pero sobretodo muerte. Mucha muerte y dolor en estos 11 meses de la peste en Ucayali. Son 22 las personas que la Diresa indica, están a la espera de una cama UCI.
Este diario atestigua semana a semana las bajas, la evolución y ocupación de pacientes en diferente nosocomios, y también atestigua el desinterés, falta de memoria e irresponsabilidad de la población en general.

Vacunas, la esperanza. | Foto: Santiago Romaní
La llegada de las vacunas, sin duda la esperanza, debe convertirse en estandarte del principio del fin de esta época obscura, los casos indican tendencia a la baja, más no anulación, la pandemia no se ha ido.
Seamos pacientes. Múltiples variantes más mortales y contagiosas asoman el país y la región.
Hugo Enrique Alejos





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